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En la lucha por la presidencia, Xohitl Gálvez y Claudia Sheinbaum prometen casi el paraíso

Cada vez más cerca el domingo 2 de junio en que se determinará quién será la mujer que por primera vez en la historia nacional ocupará la presidencia de México. La guerra se agudiza entre las opciones bien definidas: más populismo humanista o regresar al elitismo neoliberal. De 1998 a la fecha, la primera ha dejado bienestar para los menos favorecidos en los más de 36 años en que gobernó la segunda para los menos, los ricos y clase media. Las dos experiencias se disputan el mejor lugar en la tabla de la corrupción y para ganar prometen casi el paraíso.

En su origen inmediato el populismo surgió con la revolución mexicana que se fue diluyendo hasta convertirse en una democracia neoliberal con resultados que obligaron al eterno retorno, ahora llamado Cuarta Transformación. La lucha ha sido y se tornará más cruel. Los personajes que dirigen solo cambian de nombre.

Hoy se llaman Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. Atrás se encuentran Andrés Manuel López Obrador y Carlos Salinas de Gortari, disfrazado de Claudio X. González –hijo–. A la científica de la UNAM las encuestas la sitúan por arriba de la pseudo indígena y exsenadora de la República. Claudia está respaldada por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista. Xóchitl cuenta con los Partidos de Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática.

El chicle de la Xóchitl y la guerra sucia

A la populista se le ha visto hasta ahora muy seria y segura. La neoliberal es desmadrosa, grosera en su hablar y acude a todo para convencer. Como tal, recobró fama por andar pegando su chicle. El bochornoso episodio sucedió el 20 de febrero cuando la candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México acudió a las instalaciones del Instituto Nacional Electoral. Antes de recibir su constancia oficial sacó con su mano el pegamento de su boca y nada discreta lo pegó bajo la silla en que estaba. Fotógrafos y camarógrafos se dieron gusto con el registro del momento que nunca abandonará su carrera política. Porque algunos recordaron que es costumbre de la hidalguense dejar su goma de mascar por todos lados. A sus 61 años, cumplidos justo ese día, pronto aparecieron los “memes” pues recién había empezado una serie de visitas en el extranjero: Estados Unidos, España y el Vaticano.

Inició febrero y fue a Gringolandia siete días con la intención de pegar su chicle. Estuvo en Nueva York y en Washington. En la Organización de los Estados Americanos (OEA) –repudiada por su intervencionismo en gobiernos de Latinoamérica—a la que pidió vigilar las elecciones en México bajo el argumento de que la democracia está en riesgo. Fue el 5 de febrero y de inmediato fue acusada aquí de “vendepatrias”.

Acompañada del priista Idelfonso Guajardo y de Juan Pardiñas, exdirector del periódico Reforma, los motivos de la presencia de Xóchitl en Estados Unidos quedaron al descubierto con el impulso a una campaña mediática contra Andrés Manuel López Obrador acusándolo de ser un “narcopresidente”. Mentira disfrazada de verdad lanzada desde el país que pretende gobernar el utraderechista Donald Trump.

La denominada guerra sucia inició en Propública, siguió en el New York Times; fue retomada en México por conductores de noticias e impulsada a través de 140 millones de mensajes falsos –bots- en varias partes del planeta. La multimillonaria campaña, carente de pruebas y desmentida por el propio gobierno de Estados Unidos, fue el anuncio de que la derecha mexicana va con todo para recuperar lo perdido, aunque lo hecho hasta el momento no ha tenido los resultados que desean los “xochilovers”.

El 18 de febrero, en víspera de que oficialmente arrancaran las campañas electorales y con la prohibición de actos anticipados, los personajes que impulsan a la candidata presidencial panista-priista-perredista organizaron una marcha y concentración en el zócalo capitalino. Miles, con distintivos color rosa, se reunieron para escuchar al único orador: Lorenzo Córdova Montoya, expresidente del Instituto Nacional Electoral (INE), que de esta forma dejo al descubierto su preferencia por el neoliberalismo. Al evento asistieron líderes de partidos que están con Xóchitl y el evento se convirtió en un multitudinario mitin en contra de AMLO.

Para entonces el ambiente político electoral se había calentado con 20 iniciativas de ley presentadas por López Obrador, adelantándose –como si él fuera el candidato– a la serie de promesas que caracterizan la lucha sexenal. Luego presentó su libro “Gracias” en el que hace señalamientos personales a protagonistas de la oposición como Enrique Peña Nieto –“un traidor a la Patria”-, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y la propia Xóchitl Gálvez – “ladina y clasista”.

Del lado contrario crecían los ataques al “narcogobierno”. Xóchitl saltó de Estados Unidos a España donde se fotografió con Felipe Calderón y fue recibida por representantes de la ultraderecha. Se reunió además en el Vaticano con el Papa Francisco obligando, así se interpretó, que de inmediato Claudia Sheinbaum viajara a visitar al Santo Padre. Antes, la Conferencia del Episcopado Mexicano advirtió el riesgo de retroceso democrático en el país.

Con Max Cortázar, coordinador de Comunicación Social en la presidencia de Felipe Calderón, recién incorporado al equipo de Xóchitl Gálvez, los empresarios que la apoyan se gastaron en una semana un millón de dólares en cuentas de bots (mensajes computarizados) originados en más de 50 países, según una investigación de Morena dada a conocer por su líder Mario Delgado.

Los ganones

Mientras esto sucedía los dirigentes de los partidos se daban gusto preparando sus listas de candidatos plurinominales al Senado de la República. Por el PAN la lista está encabezada con Marko Cortés, líder del partido; aparece Ricardo Anaya Cortés, excandidato presidencial que huyó al extranjero; y Lilly Téllez, exmorenista y acérrima crítica del Peje. PRI: Alejandro “Alito” Moreno, exgobernador de Campeche convertido en multimillonario; Carolina Viggiano, secretaria general del tricolor y excandidata al gobierno del estado de México; y Manlio Fabio Beltrones, exgobernador de Sonora con fortuna descubierta en el extranjero y líder del Senado en la época conservadora. PRD: Jesús Zambrano, dirigente responsable de enterrar al instituto político fundado por Cuauhtémoc Cárdenas.

De la coalición Sigamos Haciendo Historia. Morena: Adán Augusto López, exgobernador de Tabasco que anhelaba suceder en el poder a su paisano; Alejandro Esquer Verdugo, secretario particular el presidente AMLO; Susana Harp, actual senadora oaxaqueña; Laura Itzel del Castillo, hija de Heberto Castillo; Alfonso Cepeda, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); y Alejandro Murat, exgobernador, muy cuestionado, de Oaxaca. PT: Alberto Anaya, fundador y líder del partido surgido durante el salinismo; Yeidckol Polevnsky, huésped de varios partidos políticos; y Benjamín Robles Montoya. PVEM: Manuel Velasco Suárez, exgobernador truculento de Chiapas; y Ruth Miriam González Silva, esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo.

Movimiento Ciudadano que corre solo en la contienda presidencial: Dante Delgado, creador del partido y expreso en Cerro Hueco tras gobernar Veracruz; Luis Donaldo Colosio Riojas, exalcalde de Monterrey; y Alejandra Barrales, que fue líder de las aeromozas.

Todo indica que los candidatos a la presidencia de la República poco tuvieron que ver con la selección de quienes desean ocupar una curul. La responsabilidad recayó en las dirigencias y eso queda claro en el caso del grupo que respalda a Sheinbaum por el malestar provocado entre sus filas al ver llegar personajes de dudosa honestidad, negra historia política y lo peor: de partidos enemigos en la contienda.

Entre los “chapulines” figuran el panista Javier Corral Jurado, exgobernador de Chihuahua; Fernando Castro Trenti, priista por más de 40 años; Eruviel Ávila Villegas, exgobernador del PRI en el estado de México; Cuauhtémoc Blanco, del Partido encuentro Social, exfutbolista gobernador de Morelos; y Alejandro Murat, exgobernador de Oaxaca y también priista.

Los mencionados como ejemplo se convirtieron de la noche a la mañana en morenistas de hueso colorado ocupando el lugar que otros merecían. El descontento es tal que estas torpezas pueden costarle caro al movimiento encabeza Sheinbaum.

En este contexto arrancaron formalmente las campañas en las que además participa por el Partido Movimiento Ciudadano el zacatecano Jorge Álvarez Máynez en substitución de Samuel García, gobernador de Nuevo León tumbado de su aspiración por el grupo de Xóchitl.

El tropiezo de Claudia y el pacto satánico de la oposición

El primero de Marzo Claudia Sheinbaum llenó el zócalo de la capital de la República para iniciar su campaña con el anunció de 100 compromisos. Su rival X. Gálvez escogió la ciudad de Fresnillo, en Zacatecas, con una marcha en la media noche contra la violencia que azota a esa entidad y a muchas otras en el territorio nacional. La de Morena tropezó al inicio de su discurso y ante unos 350 mil asistentes. “Hay dos caminos este 2 de junio…que siga la corrup…que siga la transformación o la corrupción”, lo que fue aprovechado por los opositores para atacarla con crueldad.

Xóchitl también la regó. Optó por firmar con sangre su promesa de no desaparecer los programas sociales cuando ocupe la presidencia en lugar de López Obrador. Su pacto sangriento fue duramente criticado por los enemigos que la calificaron de “payasa” y hasta “satánica”. Pero lo injustificable fue la ausencia de los dirigentes de los partidos que la impulsan: Marko Cortés, “Alito” Moreno y Jesús Zambrano. O sea que no hubo Fuerza y Corazón por México en el arranque de su campaña presidencial.

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“Ante las leyes de mi país doy fe pública de este compromiso… Yo Xóchitl Gálvez Ruiz cuando asuma el honroso cargo de presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos no tocaré, ni permitiré que se reduzcan los programas sociales que hoy son un derecho de las y los mexicanos”. Sólo le faltó decir que esos logros fueron concretados en su mayoría por Andrés Manuel López Obrador.

Los 100 compromisos de Claudia comprenden la economía, seguridad, atención a mujeres y a grupos vulnerables; trenes y aeropuertos. Entre las acciones que se encuentran en el documento está la consolidación de la Guardia Nacional, la del Tren Maya como ferrocarril de carga y de pasajeros, la del Tren del Istmo y la del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Incluyen nuevos programas sociales para las mujeres y los jóvenes, atender las causas que originan la violencia en el país y la construcción de nuevas rutas de ferrocarriles.

Un centenar de promesas más factibles unas que otras considerando que las bases están puestas por el actual mandatario, de ahí el slogan de construir un segundo piso a la Cuarta Transformación. Por eso a Sheinbaum la acusan de ser una calca del presidente López Obrador, una copia, una marioneta para que él siga gobernando desde su residencia en Palenque. Esa es la causa de que no dé entrevistas, decían sus detractores.

Hasta que se vio en pantallas a Joaquín López Dóriga, Ciro Gómez Leyva y al equipo de Milenio, entre otros, haciendo esfuerzos por tratar de ridiculizar a la “invitada”, que enfrentó a todos y evidenció el fracaso de los conductores que se han dedicado a atacar sin tregua al actual gobierno.

Las dos opciones

Hoy, en la primera etapa de las campañas, Xóchitl se da a conocer con sus spots: “Esta elección –dice– tiene dos caminos. Continuar presos del miedo o que juntos logremos vivir en paz. Hoy la esperanza nos pertenece. La esperanza de vivir en paz. La esperanza de vivir en un país donde no tengamos miedo de salir a la calle, miedo de enfermar, miedo de soñar. La esperanza de lograr para todos y entre todos un México sin miedo. Sin miedo al éxito”.

Su primer gran propuesta contra la inseguridad se sustenta en acabar con los abrazos y no balazos, la construcción de una mega cárcel, aumentar los salarios a los policías, recuperar el respeto por la vocación en las fuerzas armadas, nuevos órganos policíacos con poder para vencer al crimen y un gran acuerdo nacional que convoque a las tres órdenes de gobierno, al Congreso Federal y a la sociedad, para lograr la paz. Duplicar el número de ministerios públicos locales y federales.

Totalmente opuesto es el plan de seguridad de su opositora y exjefa de Gobierno de la CDMX: Atención a las causas de la delincuencia. Consolidación de la Guardia Nacional. Fortalecimiento de la Inteligencia y la investigación. Coordinación entre policías, fiscalías estatales y la General de la República, además de la reforma al Poder Judicial.

Es importante considerar que en la presentación de su estrategia Xóchitl Gálvez estuvo acompañada de Rubén Moreira, exgobernador de Coahuila que en su administración padeció el azote del narcotráfico y no pudo controlarlo. Con Claudia Sheinbaum estuvo Arturo Saldívar, expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Con mucha historia en esto, el PRI en su apoyo a la Xóchitl promete reducir la edad de jubilación a los 60 años, carretadas de dinero a los jóvenes, viviendas para todos…

Al cierre de la edición todas las encuestas daban por lo menos 20 puntos de ventaja a Sheinbaum. Por más esfuerzos que ha hecho, Xóchitl no sube y menos con la ayuda de sus amigos, por ejemplo, el expresidente Vicente Fox Quezada quien reconoció lo que todos sabían, menos el INE de Lorenzo Córdoba, que hace doce años intervino para que Felipe Calderón Hinojosa triunfara en la contienda presidencial.

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